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VeGala, un sueño hecho realidad

Vegala Vegan Beauty empezó con una ilusión, y una esperanza: dar a conocer una cosmética “diferente” a todo el mundo. Estuve trabajando durante muchos años como directora de tienda para una firma de maquillaje de prestigio internacional, y a su vez, como freelance, como maquilladora en desfiles y sesiones de moda. El trabajo requería ir maquillada a la última cada día, y pasado un tiempo empecé a notar los estragos de la química en mi piel: se me enrojecían los ojos, me salían granitos en la cara, irritaciones, etc. Fue entonces cuando empecé a investigar respecto a un tipo de maquillaje alternativo, más natural y menos invasivo para el cuerpo. Paralelamente a este proceso, empecé mi periplo a una alimentación 100% vegetal y un estilo de vida completamente vegana. Empezaron a surgirme muchas preguntas que nunca me había planteado: ¿Habría brochas de calidad que no estuvieran hechas con pelo animal? ¿Pintalabios rojos que no llevaran chinchilla ni cera de abeja? ¿Cosmética que no hubiera estado testada en animales? No sólo estos productos existían, si no que había mucha gente preocupada por estos temas como yo. Se me empezó a abrir un mundo de posibilidades del que no tenía conocimiento hasta el momento. Aquí y allá fui descubriendo marcas y firmas que trabajaban con productos naturales, tanto en su formulación (mineral y vegetal, evitando los químicos) como en el ahorro de residuo en su sistema de producción o packaging, conocido como zerowaste.

Cuidarse no está reñido con el medio ambiente

Como maquilladora que soy, me gusta maquillarme. Me encanta la moda vintage, así que me inspiro mucho en laspinupsde los años cincuenta. En un primer momento me resultaba imposible encontrar una cosmética atrevida en el entorno naturista, pero en mi afán de rehacer mi maletín de maquillaje y poder empezar a maquillar a mis clientas un producto natural y de calidad de todos estilos conseguí dar con varios productos que cambiaron totalmente mi manera de ver este tipo de cosmética. Cuanto más me informaba al respecto más me daba cuenta de que no había un espacio en mi ciudad donde poder adquirir estos productos o informarme sobre ellos como consumidora, así que una idea empezó a rondarme la cabeza: ¿Y si abría yo una tienda de cosmética vegana? Poco a poco las posibilidades de este espacio fueron creciendo en mí, y empecé a pasar las noches en vela ideando la decoración, los servicios, la atención al cliente. A medida que pasaban los meses lo veía más y más claro: Tenía que dar el paso. Eso sí, eso requería abandonar mi trabajo estable en una gran compañía para empezar algo de cero sin ningún tipo de apoyo económico. Pero no me dio miedo. Tenía muchos años de experiencia dirigiendo una tienda con un equipo de hasta 11 personas a la vez, así que los números no me daban miedo, era mi momento.

 

Persiguiendo un sueño: Me lié la manta a la cabeza y dejé el trabajo. Pasé unos meses de curso en curso para emprendedores hasta dominar lo que era un escandallo, gestión del stock, la elaboración de una web, y mil y un conceptos de los que hasta entonces no tenía ni idea. Tuve la suerte de poder contar también con la ayuda de mi pareja, familia y amigos que me aconsejaban y me guiaban en el proceso, y entre todos fuimos madurando el proyecto. Porque yo no quería que la tienda fuera solo un espacio de venta de productos, sino también un lugar de reunión, y de discusión sobre una manera alternativa de cuidarse. Un espacio innovador y fresco, en el que fusionar mi experiencia en el mundo de la moda con mi estilo de vida vegano, y ofrecer una tienda con productos naturalesalejada de la estética de la tienda clásica más cercana al herbolario. Me interesaba poder acercar una cosmética diferente a todo el mundo. Quería encontrar productos que cumplieran unos estándares tanto de calidad como de sostenibilidad, y los encontré muchas veces en pequeña marcas de nuestro país, con las que me enorgullece colaborar y con las que hemos acabado teniendo una relación de amistad. Parece que cuando te interesas por el medio ambiente y los animales y conoces a otra persona a la que le preocupan las mismas cosas se establece una conexión especial, y ya nada es igual. Cada día conozco a gente nueva, tanto por las redes sociales como en persona, y siempre se aprende algo de cada uno.

 

 

Fue un cambio de vida radical: de reuniones y objetivos de marketing a poder pasar el día en un espacio agradable junto a mi perro Tomás (sí, la tienda es dog-friendly, claro!), vendiendo productos en los que creo y que he elegido personalmente uno a uno, y conociendo cada detalle de su elaboración.

 

Un mundo mejor es posible

Creemos que hay que ser conscientes del impacto que producimos en la Tierra y nos hemos dado cuenta de que a la gente le preocupa mucho la cantidad de residuos que se generan diariamente con productos como los bastoncillos de la orejas, las toallitas y discos desmaquillantes, las cuchillas de afeitar, las compresas y tampones, etc. y estamos muy contentos de poder ofrecer alternativas de calidad y económicas para cada uno de estos productos. De hecho, uno de nuestros bestsellers son los cepillos de dientes biodegradables, y otro son las compresas de tela para el periodo. En Vegala estamos convencidos de que el cambio a este tipo de consumo es más sencillo de lo que uno cree en un principio, pues muchas veces se trata de recuperar tradiciones antiguas, y mejorarlas. De hecho, mi abuela, que era alemana, me contó que cuando ella era joven utilizaba compresas de tela para el periodo, que ella misma había confeccionaba a mano. ¡Que sabias son las abuelas!

 

 

En cuanto a las actividades que organizamos, ahora mismo estamos haciendo más de 5 eventos al mes, que incluyen talleres y charlas, así como cursos de automaquillaje individuales o en grupos. Todos los servicios están teniendo muy buena acogida, a la gente le gusta aprender nuevas habilidades, pero sobre todo son los cursos de automaquillaje los que tienen más demanda, por clientas que han pasado a un estilo de vida más natural, y hasta llegar a nosotros no habían encontrado productos que les convencieran, y sobre todo un lugar en el que se les enseñara cómo utilizarlos y sacarles el mayor partido.

 

 

He tenido la suerte de conocer a mucha gente con la misma filosofía que yo, y con conocimientos diversos que vienen a contar su experiencia y a enseñarnos las mil y una maneras de mejorar nuestra manera de consumir: desde la elaboración de jabones naturales en casa, hasta la confección de compresas de tela para el periodo.

Espíritu solidario: Como nos preocupan muchos los animales, a menudo colaboramos con asociaciones y santuarios, tanto donando cestas para sorteos benéficos, como recaudando materiales para estos centros. Por ejemplo, cuando ofrecimos Vegala como punto de recogida de materiales sanitarios para los animales afectados por los incendios de Galicia y Asturias del pasado octubre. También tenemos a la venta unas postales exclusivas en colaboración con diferentes ilustradoras femeninas cuyos beneficios se destinarán al 100% a diferentes asociaciones animalistas. Tanto las ilustradoras como Vegala colaboramos en este proyecto de manera altruista. Proyectos como estos son los que nos dan la razón de ser día a día.

Aunque llevamos poco tiempo abiertos, sí puedo afirmar que la decisión de abandonarlo todo por una ilusión ha valido la pena.

 

 

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